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viernes, 10 de abril de 2026

MANJAR LITERARIO 4 MI ALMOHADA DE HIERBAS

 

menu del mes

Mi almohada de hierbas

Natsume Sōseki

Mi almohada de hierbas es una novela atípica, deliberadamente antinarrativa, que se presenta menos como un relato de acontecimientos que como un estado de conciencia.

Un pintor se retira a un pueblo de montaña en busca de una forma de percepción “impersonal”, liberada de pasiones, utilidades y conflictos morales. Más que contar una historia, el libro propone una experiencia estética: un modo de mirar el mundo. 

La novela declara su programa desde las primeras páginas: el arte debe situarse a una distancia justa de la emoción. No eliminarla, pero sí contemplarla sin quedar atrapado en ella. El protagonista busca ese equilibrio en la naturaleza, en el silencio del paisaje, en la observación minuciosa de gestos mínimos. Todo es ocasión para pensar la relación entre la belleza y el desapego.

Alejarse de la ciudad permite al personaje ensayar una mirada que se resiste al utilitarismo occidental que irrumpe en Japón. Sōseki articula esta búsqueda a través de constantes referencias a la poesía china y japonesa, a la pintura, al teatro y a la tradición literaria clásica, reforzando la sensación de que estamos ante un cuaderno de contemplación.

En conjunto, Mi almohada de hierbas es una obra para un comprender este mundo dominado por la productividad y la creciente sobreexposición emocional. Frente a este paradigma que parece inevitable, Natsume Sōseki propone otra ética: mirar sin poseer, sentir sin consumir.

Es una novela exigente, sí, pero también profundamente hospitalaria para quien esté dispuesto a leerla como se contempla un paisaje: sin apuro, sin expectativa de resolución, dejando que algo -que bien puede ser leve, casi imperceptible- se acomode en la conciencia.

fotografía

Natsume Sōseki

Nació el 9 de febrero de 1867 en Edo, la ciudad que poco después pasaría a llamarse Tokio, en el momento preciso en que Japón entraba en una transformación histórica radical: el final del shogunato y el inicio de la modernización del país durante la Restauración Meiji. Su vida, de hecho, estuvo marcada por esa transición entre dos mundos: el Japón tradicional heredado del período feudal y el nuevo Japón que intentaba asimilar rápidamente la cultura y el pensamiento occidentales.

Sōseki estudió literatura inglesa en la Universidad Imperial de Tokio, donde desarrolló una relación intensa con la literatura europea —Shakespeare, Sterne, Dickens— al mismo tiempo que mantenía una profunda admiración por la tradición literaria de Asia oriental, especialmente la poesía china clásica. Esta doble formación —occidental y oriental— se convertiría en uno de los rasgos más singulares de su escritura.

Entre 1900 y 1902, el gobierno japonés lo envió a Londres para profundizar sus estudios de literatura inglesa. La experiencia fue difícil: vivió con escasos recursos y atravesó un período de aislamiento que afectó seriamente su salud mental. Sin embargo, ese contacto directo con Occidente le permitió reflexionar críticamente sobre el proceso de occidentalización de Japón. Más tarde, esas tensiones culturales aparecerían en sus obras como un conflicto entre identidad, modernidad y tradición.

Murió en Tokio el 9 de diciembre de 1916, a los 49 años. Con el tiempo, su figura se volvió tan central en la cultura japonesa que durante décadas su retrato apareció en los billetes de 1000 yenes, señal del lugar que ocupa en el imaginario cultural del país.

una de esas noches

Natsume Sōseki

Tanto antes, como durante su carrera como novelista, Sōseki mantuvo una relación profunda con la poesía breve, especialmente con las formas tradicionales japonesas. La concisión del haiku y de los poemas breves no era para él un simple ejercicio formal, sino una forma de pensamiento: capturar un instante del mundo con la menor cantidad posible de palabras.

En Mi almohada de hierbas, esa sensibilidad poética atraviesa toda la obra. La novela está construida a partir de escenas mínimas que funcionan casi como poemas extendidos. El narrador es un pintor que busca contemplar el mundo sin quedar atrapado por la emoción, mira la realidad con la misma concentración con la que un poeta mira un instante antes de escribir un verso. Durante la novela, se sumerge en ejercicios de construcción poética que nos da a leer para conocer su proceso de apreciación.

Por eso, elegir un poema del propio Sōseki para acompañar la lectura del libro no es una decisión arbitraria. Si bien no estamos absolutamente de acuerdo con la idea de llamar a este libro una novela haiku, en cierto modo, Mi almohada de hierbas podría leerse como un largo ejercicio de meditación sobre la distancia, la belleza y el arte de observar sin intervenir demasiado, propios de la construcción poética del autor, y de la mirada de la poesía japonesa tradicional.

Tsugaru-Jamisen no Kyoen

varios artistas

El Shamisen es un instrumento tradicional japonés de tres cuerdas, con un largo mástil sin trastes y una caja de resonancia cubierta por piel tensada. Se toca con una púa grande llamada bachi, que produce un sonido seco, resonante y profundamente expresivo. A diferencia de otros instrumentos de cuerda más melódicos, el shamisen tiene una presencia rítmica y textural muy marcada: cada nota parece surgir del silencio y volver a él. Ese equilibrio entre sonido y vacío es uno de los rasgos más característicos de la estética musical japonesa.

Su historia se remonta al siglo XVI, cuando llegó a Japón desde Okinawa —donde existía un instrumento emparentado llamado sanshin— y rápidamente se integró a distintas tradiciones escénicas. El shamisen se convirtió en el acompañamiento principal de géneros como el teatro Kabuki, la narración musical joruri y diversas formas de música popular urbana del período Edo. Con el tiempo desarrolló múltiples estilos interpretativos, desde los más virtuosos y teatrales hasta los más sobrios e introspectivos.

Este disco en el que participan eminencias del instrumento como lo son Yujiro Takanashi, Shinichi Kinoshita y Mitsugu Oyama es una verdadera experiencia inmersiva a la expresión musical japonesa del periodo Edo y comienzos de la era Meiji. Es un disco absolutamente virtuoso y lleno de emoción, el cual tenemos la necesidad de enmarcar como una verdadera delicia musical.

Si bien el pintor de Mi almohada de hierbas deja en claro en varias ocasiones su incapacidad para la música, hace constante referencia al Shamisen y a su capacidad expresiva, y expresa a su vez un deseo profundo de nostalgia por nunca haberse involucrado en el aprendizaje de este instrumento tan poderoso en materia emocional.

el increible castillo vagabundo

hayao miyazaki

Para acompañar la lectura de Mi almohada de hierbas, proponemos una recomendación audiovisual que pertenece a otro lenguaje artístico, pero dialoga con una sensibilidad similar.

Dirigida por la eminencia del cine japonés Hayao Miyazaki, esta película narra la historia de Sophie, una joven que, tras ser víctima de un hechizo, inicia un viaje inesperado junto al misterioso mago Howl y su extraño castillo ambulante. Como ocurre en muchas de las obras de Miyazaki, la narración combina elementos fantásticos con una profunda sensibilidad hacia el paisaje, el paso del tiempo y las transformaciones interiores de los personajes. Hablamos de clásicos de la animación japonesa como lo son Mi vecino Totoro (1988) y El viaje de Chihiro (2001).

Aunque El increíble castillo vagabundo se sitúa dentro del universo de la animación fantástica, su ritmo y su mirada comparten algo esencial con la novela de Sōseki: la importancia de la contemplación. En ambas obras, el movimiento exterior funciona como un reflejo de un proceso interior más silencioso. Los personajes observan el mundo mientras, casi imperceptiblemente, algo dentro de ellos también se transforma.

ajinomoto

Para completar esta entrega, la elección culinaria recae en el Ajinomoto, uno de los condimentos más característicos de la cocina japonesa contemporánea. Su nombre puede traducirse aproximadamente como “la esencia del sabor”, y hace referencia a la capacidad que tiene este condimento para intensificar el llamado Umami, considerado el quinto sabor fundamental junto al dulce, salado, ácido y amargo.

El Ajinomoto es, en términos químicos, un compuesto que potencia la percepción del sabor natural de los alimentos. Fue identificado a comienzos del siglo XX por el químico japonés Kikunae Ikeda, quien descubrió que el gusto particular presente en el caldo de algas kombu provenía del glutamato. A partir de ese hallazgo, desarrolló una forma de aislarlo y comercializarlo, dando origen al condimento que hoy conocemos.

En pequeñas cantidades, el Ajinomoto no modifica radicalmente un plato: más bien resalta lo que ya está presente, amplificando la profundidad del sabor. Por eso suele utilizarse en sopas, salteados, arroces o verduras, donde actúa como un fondo invisible que intensifica la experiencia culinaria.

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Manjar Literario

Manjar literario 5 EL ANGEL LITERARIO

 

menu del mes

el ángel literario

eduardo halfon

En El ángel literario, Eduardo Halfon emprende una pesquisa obsesiva: rastrear el instante exacto en que una persona común es asaltada por la necesidad irreversible de escribir. A través de delicadas viñetas que mezclan realidad y ficción, nos asomamos al despertar de creadores como Hemingway, Carver o Hesse. El autor mitifica esta vocación, revelándola no como un idilio romántico, sino como un hechizo caprichoso, una visita inesperada o un pacto forjado en medio de la adversidad.

Escrita con una prosa melancólica e introspectiva, la obra funciona también como el diario íntimo de la propia angustia creativa del autor. Al avanzar por sus páginas, el lector acepta que el enigma de la creación literaria escapa a la razón. El escurridizo ángel literario no avisa su llegada; simplemente desciende en silencio y, envuelto en su sutil aura de magia, derrama sobre sus víctimas un torrente de palabras para habitarán para siempre la historia de la literatura.

Eduardo Halfon

Eduardo Halfon nació en 1971 en la ciudad de Guatemala. Es uno de los escritores latinoamericanos de mayor proyección a nivel internacional. Su obra ha sido traducida a más de quince idiomas. 

Nacido en una familia judía de origen polaco y árabe, emigró a Estados Unidos a los diez años. Estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Estatal de Carolina del Norte. Regresó a Guatemala a los 25 años y, tras una etapa de insatisfacción, comenzó a escribir, debutando en 2003 con Esto no es una pipa, Saturno.

Es conocido por sus historias cortas y una narrativa que funciona como un rompecabezas familiar, a menudo con finales abiertos. Su literatura se centra en la búsqueda de raíces, el desplazamiento y la identidad, a menudo entrelazando su vida personal con la ficción.

Su novela Canción recibió el Premio Cálamo Extraordinario y el Berman Literature Prize de Suecia. Tarántula , su novela más reciente, ha sido laureada con el Premio de la Crítica española y el Premio Médicis a la mejor novela extranjera en Francia. En 2018 le fue otorgado el Premio Nacional de Literatura de Guatemala, el mayor galardón literario de su país natal.

fotografía

hermann hesse

Halfon nos presenta a un joven Hermann Hesse rebelde e insatisfecho con la realidad, que encuentra en los bosques de la Selva Negra su verdadero refugio y su “patria”. Esta fotografía captura magistralmente la culminación de ese vínculo: vemos al autor ya adulto, rodeado por la inmensidad de la naturaleza, habitando con serenidad el mismo tipo de paisaje abierto que de niño le brindaba escape y libertad. Sentado en medio del campo con un cuaderno abierto sobre su regazo, la imagen transmite visualmente la paz que el pequeño Hermann descubrió la primera vez que leyó un libro escondido en la penumbra de un desván, instante en el que experimentó “un profundo y placentero sosiego” al comprenderse a sí mismo a través de la palabra escrita.

La actitud de Hesse en la imagen, con el rostro alzado, la pluma en pausa y la mirada suspendida en el aire, evoca a la perfección el tema central del libro de Halfon: la misteriosa y caprichosa llegada de la inspiración literaria. A lo largo del relato Hacía falta la magia, el niño Hermann es guiado constantemente por un duende gris e imaginario que solo él puede ver y que lo empuja hacia su destino. Al contemplar a este Hesse maduro aguardando en quietud entre la hierba, resulta inevitable sentir que todavía sigue buscando en el follaje a ese mismo espíritu infantil, esperando pacientemente el instante exacto en que el “ángel literario” vuele sobre él para derramar sus palabras. O quizás, delatado por la sutil aura de luz que bordea su figura, ese ángel ya ha descendido para envolverlo con su magia.

la lluvia ha volado

vladimir nabokov

Rastrear el poema La lluvia ha volado fue una tarea difícil, pero finalmente lo extrajimos de la obra Selected Poems (2012), un libro que compila y traduce gran parte de su poesía temprana. Su despertar literario nació de la simple observación en la finca familiar de Vyra. Refugiado de una tormenta, el joven Nabokov miró cómo una gota resbalaba por una hoja hasta caer. Este suceso minúsculo inspiró directamente esos versos y detonó el ritmo de palabras que materializó su vocación.

En El ángel literario, Eduardo Halfon rescata este episodio en su capítulo Wunderkind para examinar el origen del impulso creador. A través de esta anécdota, el texto demuestra que la inspiración prescinde de grandes tragedias. El ángel literario irrumpe a través de un detalle tan leve como una gota de agua, dictando el momento que transforma a una persona en escritor.

invisible touch

genesis

Decimotercer álbum de estudio de la banda británica Genesis, publicado en junio de 1986. A nivel técnico y comercial, fue el trabajo más exitoso en la carrera del grupo: alcanzó el número uno en ventas en el Reino Unido y cinco de sus temas entraron al top 5 de las listas en Estados Unidos. El disco fue coproducido por Hugh Padgham y consolidó un sonido pop-rock directo y pulido, caracterizado por el uso intensivo de sintetizadores, baterías electrónicas y cajas de ritmo, lo que alejó a la banda de sus raíces progresivas para acercarla a un público masivo global.

La traducción literal de su título, “toque invisible”, funciona como una referencia directa para definir la conclusión que Eduardo Halfon expone en El ángel literario. Al investigar el momento exacto en que una persona adquiere la necesidad de escribir, Halfon concluye que la vocación no surge por voluntad propia ni a través de un proceso racional. La “génesis” del oficio literario opera exactamente como un “toque invisible”: es la acción de un caprichoso ángel literario que desciende en silencio y sin previo aviso para imponer el impulso creador, alterando la vida del individuo mediante un roce definitivo que nadie ve llegar.

327 cuadernos

andrés di tella

En este documental, asistimos al encuentro íntimo y crepuscular de Ricardo Piglia con el inmenso archivo de su propia memoria. A través de la revisión de los diarios personales que el escribió ininterrumpidamente durante más de medio siglo, la cámara captura no solo el rastro de una vida, sino el arduo proceso de construcción de una voz. Es un viaje melancólico hacia el pasado, donde el hombre maduro dialoga con sus fantasmas, desentrañando el misterio de la identidad, el paso del tiempo y el sacrificio solitario que exige la literatura.

Esa exploración de los orígenes de la escritura dialoga de forma natural con la pesquisa que propone El ángel literario. Al igual que en el texto de Eduardo Halfon —donde vemos al alter ego de Piglia, Emilio Renzi, aferrado a su ineludible libreta negra en la madrugada —, el documental materializa ese instante de quiebre en marzo de 1957 en el que el joven Ricardo comienza a registrar su vida para intentar saber qué es escribir y “llenar un vacío infantil”. La película funciona así como el testimonio vivo de esa misma condena caprichosa: el peso real de aquel ángel que obliga a un hombre a habitar para siempre en las palabras.

té verde

El té verde constituye el corazón de la tradicional ceremonia del té japonesa. Más que una simple infusión, la preparación y su consumo representan un ritual milenario de magisterio, donde el proceso exige concentración, método y una disciplina rigurosa para alcanzar la exactitud en cada taza.

Este rigor ceremonial dialoga directamente con la escena de El ángel literario donde un joven Ernest Hemingway visita a su maestro en París. Echado en un sillón raído, “bebiendo continuas tazas de té”, Ezra Pound imparte sus estrictas lecciones literarias exigiéndole a su aprendiz lectura, revisión exhaustiva y, sobre todo, “la exactitud fundamental de la frase” El té encarna así ese magisterio: el ritual del té como vehículo de la disciplina inagotable que forja el oficio de un escritor y que tanta fascinación generaba esta ceremonia oriental en el mismo Pound