Trabajos para una sociedad justa, incluyente, democrática y participativa

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jueves, 15 de octubre de 2026

Stephan Lessenich: La sociedad de la externalización

 Goethe-Universität — Professur_Lessenich 

Stephan Lessenich

Stephan Lessenich (Stuttgart, 1965) es uno de los sociólogos alemanes más lúcidos para pensar el capitalismo contemporáneo. Catedrático de Sociología en la Universidad Ludwig Maximilians de Múnich, presidió la Sociedad Alemana de Sociología entre 2013 y 2017 y hoy dirige el Instituto de Investigación Social de Frankfurt, el espacio institucional asociado a la Escuela de Frankfurt.

Sus investigaciones cruzan la sociología política, la desigualdad social, la teoría del Estado de bienestar, la macro sociología comparativa, la dinámica del capitalismo global y la sociología de las edades. Pero su mirada no se queda en la academia: Lessenich observa, estudia y critica las relaciones de poder actuales, y se anima a responder preguntas incómodas: ¿Se derrumbará el capitalismo o mutará? ¿Quién tiene hoy poder para imponer sus intenciones a otros? ¿Sigue siendo relevante la división entre derecha e izquierda? ¿Qué consecuencias sociales y ambientales puede tener el capitalismo actual?

La sociedad de la externalización

En La sociedad de la externalización (2019), Lessenich propone una categoría clave para entender la desigualdad global. Según el autor, la externalización significa:

“explotación de recursos ajenos, transferencia de los costes a personas ajenas, acaparamiento de las ganancias en el interior, fomento del ascenso propio a base de obstaculizar (e incluso llegando a impedir) el progreso de otros” (p. 26).

 La sociedad de la externalización (Spanish Edition) eBook : Lessenich ...

No se trata de un fenómeno incidental. Es un mecanismo estructural mediante el cual las sociedades del Norte global mantienen su nivel de vida transfiriendo a las periferias los costos sociales, ecológicos y económicos de su modelo de acumulación.

Lessenich habla incluso de un “velo del no querer saber” (p. 68): una forma de ignorancia activa que oculta las condiciones de posibilidad del bienestar central. Y invierte el imperativo categórico kantiano: la máxima de las sociedades desarrolladas parece ser “tenerlo todo y querer aún más” (p. 21), preservando el propio bienestar a costa de negárselo a otros.

El poder, en esta clave, no se ejerce solo mediante la coerción explícita. También se produce una geografía desigual del daño: los costos se localizan en los territorios más vulnerables, mientras los beneficios se concentran en los centros de acumulación.

Europa: de centro a semiperiferia

Lessenich sostiene que Europa, históricamente central en el capitalismo global, está perdiendo su posición dominante. En el análisis del sistema mundial se distinguen zonas centrales, periféricas y una semiperiferia mixta. Su tesis es que Europa se enfrenta a un proceso de semiperiferización: está perdiendo características de centro por evoluciones geopolíticas, geoeconómicas, geomilitares y culturales, mientras se afirman otros centros como China e India.

Europa, dice, será uno de los grandes perdedores de la reconfiguración del sistema capitalista mundial. Y esto ayuda a explicar el auge de los movimientos populistas de derecha: políticos, élites y poblaciones no pueden creer que estén perdiendo su posición estructural. Entonces apoyan a quienes prometen cerrar fronteras, dejar entrar solo a los sujetos productivos que la economía necesita y mantener la ilusión de que Europa seguirá siendo el centro del mundo.

La Unión Europea, advierte, cree que podrá seguir regulando sus relaciones económicas con África o Latinoamérica como en las últimas décadas. Para Lessenich, esos tiempos ya pasaron.


 

Derecha e izquierda: un antagonismo que no murió

Durante las últimas dos décadas, muchos analistas europeos dijeron que la división entre derecha e izquierda era cosa del siglo XX. Lessenich lo considera un “falso análisis intencionado”. En Alemania, por ejemplo, hay una derecha radical y neofascista muy fuerte, que no cayó del cielo: se venía anunciando desde hacía diez o quince años.

El problema, dice, es que la derecha es consciente de sí misma, está en movimiento y en auge; la izquierda en Alemania o en Europa está por el suelo.

Sobre América Latina, Lessenich la describe como un campo de batalla histórico entre fuerzas de izquierda y derecha, un microcosmos de los conflictos globales. En ese marco lee la situación de Venezuela y la reacción de gobiernos como el argentino, que se opuso a los resultados electorales. Para él, eso es un espejo de la división global entre derecha e izquierda.

Y sobre los ciclos de olas políticas en la región, introduce una advertencia: en Argentina, la destrucción de infraestructuras públicas, del empleo público y de las instituciones públicas —bases históricas de la movilización de izquierda— podría hacer que la próxima ola progresista no sea lo suficientemente fuerte como para llegar al gobierno nacional.

Un capitalismo insostenible, pero políticamente sostenible

Lessenich no cree que el capitalismo vaya a derrumbarse por sí solo. En el último medio siglo, analistas y críticos han dicho que es insostenible por su destrucción social, cultural, natural y económica. Pero no se derrumba.

Su diagnóstico es preciso: es analíticamente insostenible, pero políticamente sostenible. Y lo que puede anticiparse con seguridad es que será con mucha más violencia de la que hemos experimentado, al menos en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

Europa se ha pensado como la región donde reina la paz. Pero eso fue posible porque externalizó crisis y guerras a otras partes del mundo. Esa formación específica solo podrá sostenerse, dice Lessenich, con mucha más violencia. Ya se ve en los regímenes de frontera: cada año se ahogan entre seis mil y ocho mil personas en el Mediterráneo. Y eso se intensificará.

A ello se suman las batallas por los recursos naturales: el hidrógeno verde, el litio, el cobre. En el caso argentino, con un gobierno como el de Milei, las grandes multinacionales y los Estados que quieren esos recursos pueden hacerlo mediante contratos. Pero si no hay quienes quieran firmar contratos y los recursos son necesarios, el recurso será la fuerza, la violencia.

No es su deseo, aclara Lessenich, pero es lo que realísticamente augura para las próximas dos décadas: un capitalismo global más violento.

Para seguir pensando

Lessenich no escribe para consolar. Su diagnóstico es duro: desigualdad global, externalización de costos, Europa en retirada, derecha en ascenso, izquierda debilitada y un capitalismo que se sostiene a fuerza de violencia. Pero su obra —como La sociedad de la externalización o Límites de la democracia— ofrece herramientas para mirar lo que viene sin ingenuidad.

 

Libro Limites De La Democracia - Lessenich,stephan | Envío gratis 

Göran Therborn:

 

Puhujat – Sosiologipäivät 

 

Göran Therborn: el marxista que diseccionó la desigualdad

Göran Therborn (Suecia, 1941) es uno de los sociólogos y teóricos marxistas más influyentes de nuestro tiempo. Ganador del Premio Lenin en 2019 y profesor emérito de la Universidad de Cambridge desde 2008, su obra ha marcado profundamente el pensamiento crítico contemporáneo.

Un pensador clave del posmarxismo

Considerado uno de los teóricos de tradición marxista más citados en la actualidad, Therborn ha publicado más de veinte libros y numerosos artículos que exploran la intersección entre estructura de clases, Estado, ideología y dominación. Entre sus obras destacadas se encuentran ¿Cómo domina la clase dominante?, Ciencia, clase y sociedad y ¿Del marxismo al posmarxismo?.

Su trabajo aborda cuestiones fundamentales: cómo se forma la ideología en los sujetos, cómo opera el aparato estatal en la sociedad y cuál es el futuro de la tradición marxista.

La desigualdad como violación de la dignidad humana

En Los campos de exterminio de la desigualdad (2015), Therborn ofrece un análisis que trasciende la mera distribución de ingresos. Para él, la desigualdad constituye un orden sociocultural que reduce capacidades humanas, salud y dignidad.

"La desigualdad es una violación de la dignidad humana porque impide que todas las personas desarrollen sus capacidades" (p. 9).

El autor la concibe como un fenómeno multidimensional —riqueza, salud, educación, dignidad— con efectos letales sobre las poblaciones. Lejos de ser natural o inevitable, la desigualdad es el resultado de relaciones sociales históricamente construidas y políticamente sostenidas.

 

Los campos de exterminio de la desigualdad by Göran Therborn | Goodreads 

           

Los campos de batalla

Therborn identifica los "campos de batalla" donde debe librarse la lucha contra la desigualdad. Su enfoque revela que esta no solo distribuye recursos de manera inequitativa: también produce subjetividades, legitima jerarquías y naturaliza la subordinación de ciertos grupos y territorios.

Esta perspectiva permite evaluar las políticas educativas —y otras políticas públicas— no solo por sus indicadores de cobertura o eficiencia, sino por su capacidad de garantizar las condiciones materiales y simbólicas que hacen posible una vida digna.

Por qué leer a Therborn hoy

En un contexto de creciente polarización social, la obra de Therborn ofrece herramientas conceptuales para comprender cómo el poder se ejerce también a través de la producción y reproducción de un orden que vulnera las capacidades de la población. Su pensamiento nos invita a pensar la desigualdad no como un dato inevitable, sino como una construcción política que puede —y debe— ser transformada.

 

 

LA IDEOLOGÍA DEL PODER Y EL PODER DE LA IDEOLOGÍA. THERBORN, GÖRAN ...       Las ciudades del poder.: Lo urbano, lo nacional, lo popular y lo global ...       Libro ¿Cómo Domina La Clase Dominante? Aparatos De Estado Y Poder ...       


jueves, 8 de octubre de 2026

ESCALAS DE JUSTICIA: la balanza y el mapa. de Nancy Fraser

Nancy Fraser – Marx Fem International Conference 

La Teoría de la Justicia de Nancy Fraser: Un Marco Tridimensional para el Análisis del Poder

 La neutralidad valorativa es imposible cuando investigamos. La apuesta es asumir explícitamente el compromiso de contribuir a la transformación de las estructuras que producen y reproducen las desigualdades.

 La obra de Nancy Fraser, y en particular su libro Escalas de justicia (2008), ofrece un andamiaje conceptual de gran potencia para analizar las relaciones de poder intergubernamentales. Su propuesta no se limita a las tradicionales disputas por la distribución económica o el reconocimiento cultural, sino que introduce una dimensión política fundamental —la representación— y problematiza la escala en la que se dirimen las cuestiones de justicia. Este marco permite examinar cómo las asimetrías intergubernamentales no solo se manifiestan en la distribución de recursos o en el reconocimiento de identidades, sino también en la misma configuración del espacio político donde se decide "quién cuenta" y bajo qué reglas.

 

 "la justicia requiere simultáneamente redistribución, reconocimiento y representación, y ninguna de estas dimensiones puede reducirse a las otras" (p. 20). Este marco permite evaluar las políticas implementadas desde una triple exigencia: si reducen o profundizan las desigualdades materiales, si reconocen o subalternizan las particularidades culturales e institucionales de los territorios, y si garantizan o vedan la participación efectiva de los actores en las decisiones que los afectan.

LA BALANZA Y EL MAPA

Fraser (2008) propone un marco de justicia social que articula tres dimensiones irreductibles entre sí: redistribución (económica), reconocimiento (cultural) y representación (política). Fraser sostiene que:

La justicia social es un concepto multidimensional que no puede reducirse a una sola esfera. 

Su enfoque, que ella misma denomina tridimensional, articula tres dimensiones irreductibles entre sí: 

1.      Redistribución (Dimensión Económica): Se refiere a la injusticia de la mala distribución (maldistribution), que incluye la explotación, la marginación económica y la privación material.

El rol de los impuestos en la redistribución de la riqueza ... 

2.      Reconocimiento (Dimensión Cultural): Aborda la injusticia del reconocimiento fallido (misrecognition), que implica el menosprecio cultural, la invisibilización y la dominación simbólica de ciertos grupos o identidades.


3.      Representación (Dimensión Política): Fraser introduce esta tercera dimensión para dar cuenta de las injusticias de representación fallida (misrepresentation). Lo político, en su sentido más constitutivo, remite a "la naturaleza de la jurisdicción del Estado y a las reglas de decisión con las que se estructura la confrontación" (Fraser, 2008, p. 41). Esta dimensión "suministra el escenario en donde se desarrollan las luchas por la distribución y el reconocimiento" (Fraser, 2008, p. 41).

Democracia Deliberativa at emaze Presentation 

Pensamiento Herder - Escalas de justicia (ebook), Nancy Fraser ...

Fraser, N. (2008). Escalas de justicia. Barcelona: Herder Editorial.